sábado, 21 de marzo de 2009

DIA INTERNACIONAL LUCHA CONTRA EL RACISMO

UAFRO adhiere activamente a todas las manifestaciones de lucha y movilización que proclaman la urgencia ética y política de erradicar todas las formas de discriminación basadas en la condición social, la raza, la descendencia o el origen nacional, religioso o étnico que tengan como objetivo o efecto la exclusión, la marginalización o la dominación.

Hoy, como siempre, reafirmamos nuestro compromiso con los derechos humanos y proclamamos nuestro rechazo a toda forma de racismo, destacando, en particular, la persistencia de formas de discriminación racial que, asociadas a la discriminación de género, y la pobresa permanecen en nuestra America Latina MESTIZA.

El 21 de marzo es un día más en la activa lucha que debemos asumir contra toda forma de segregación y discriminación.

¿Por qué el 21 de marzo?
*
LA LEY DE PASO
En Sudáfrica, los colonizadores (invasores) holandeses e ingleses, para garantizar el control de la ubicación y movilización física de la población negra nativa, utilizaron instrumentos que denominaron Leyes de Paso.

La primera de ellas, fue introducida en 1809, época de la esclavitud, y se aplicó únicamente a los hombres. En 1958 se hizo extensiva a las mujeres.

¿EN QUE CONSISTIA?
En 1809 se expidió la primera de estas leyes que exigía a toda la población negra africana llevar un pase cuando estuviera por fuera de la propiedad de su dueño (amo).

Después de la abolición de la esclavitud (1834), este instrumento de control se fue sofisticando y volviendo más represivo. Todas las personas negras debían portar un documento en cual se registraba además de su lugar de residencia y trabajo, el permiso otorgado para movilizarse por fuera de estos dos sitios. La policía podía detenerles en cualquier parte y exigirles el pase; no portarlo era considerado delito grave por el cual se les arrestaba, juzgaba y condenaba a prisión. Con el tiempo, los controles se fueron reforzando mediante facultades otorgadas al gobierno para intervenir y someter las áreas de población negra, las cuales constituían menos del 9% del territorio nacional y albergaba a toda la comunidad negra que representaba el 83% del total de la población surafricana.

¿QUE PASO EL 21 DE MARZO DE 1960?

A finales de la década de los 50, las normas fueron aplicadas tan drásticamente que la población negra era detenida incluso frente a su casa, aunque el papel que los podía salvar estuviera solo a unos pasos de distancia.

Por ello, las protestas y la resistencia civil de la población negra sudafricana, sin distinción de sexo ni edades, fueron permanentes en contra de las leyes del pase, y millones de personas fueron arrestadas y torturadas, muchas veces hasta la muerte, por rebelarse a llevar consigo este documento.

Por ese motivo, Mangaliso Sobukwe, disidente del Congreso Nacional Africano y fundador del Congreso Panafricano, promovió una marcha de protesta para hacerle la guerra al pase, la que se realizó el 21 de marzo de 1960.

Toda la población negra se movilizó con fuerza en medio de las constantes amenazas y la brutal represión desatada por el gobierno. En la localidad de Shaperville, cerca de Johannesburgo, allí donde tenía más fuerza el Congreso Panafricano, la policía blanca disparó sin ninguna consideración hacia la multitud desarmada, asesinando e hiriendo a centenares y llevando a prisión a miles de manifestantes.

Esta masacre hizo que Sudáfrica estuviese en las primeras páginas de la prensa mundial. En el país se desencadenó la ira de la población negra. Mandela, uno de los líderes del Congreso Nacional Africano, quemó públicamente su pase al igual que miles de co-raciales.

A la semana siguiente, se desató una huelga general movilizando a millares de negras y negros sudafricanos, constituyéndose en la más grande respuesta contra la política de segregación racial -apartheid-. La violencia hacia la población negra continuó, la policía encarceló, torturó y asesinó a muchísima gente durante los siguientes 26 años. Sin embargo, la resistencia se mantuvo con fuerza y dignidad, logrando conseguir la abolición de la Ley del Pase en 1986.*DE AULA iNTERCULTURAL

viernes, 20 de marzo de 2009

El sobrepeso acorta la vida



18 MAR 09 | Similar al tabaco ("The Lancet")
El sobrepeso acorta la vida
Un análisis de 'The Lancet' ha revisado los datos de 57 estudios con 894.576 personas.
Los kilos de más se asocian con un aumento considerable del riesgo de muerte, según indica una investigación.

La reciente investigación, publicada en las páginas de la revista ''''The Lancet'''', demuestra que los kilos de más incrementan de forma más que considerable el riesgo de muerte.

Los autores de este trabajo, dirigidos por Richard Peto y Gary Whitlock, de la Universidad de Oxford (Reino Unido) decidieron poner en marcha su estudio al comprobar el alarmante aumento de las tasas de obesidad y sobrepeso documentadas en todo el mundo en los últimos años.

Para ello, utilizaron los registros de 57 investigaciones prospectivas realizadas principalmente en Norte América y Europa que aportaban información sobre un total de 894.576 personas.

Entre todos los parámetros disponibles, los investigadores prestaron especial atención al índice de masa corporal (IMC) de cada paciente, un indicador que se obtiene al dividir el peso por la talla al cuadrado y sirve para calcular el sobrepeso. (Se considera que un IMC superior a 25 indica exceso de peso y que, por encima de 30 existe obesidad).

Después, comprobaron cómo había sido su evolución al menos en los cinco años siguientes a esta medición. Durante ese tiempo, 15.996 participantes fallecieron.

Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que las personas cuyo índice de masa corporal oscilaba entre 22,5 y 25 presentaban las tasas de mortalidad más bajas de la muestra.

Además, los investigadores comprobaron que, por encima de ese rango, cada aumento de cinco puntos en el índice de masa corporal se asociaba con un incremento del 30% en el riesgo de muerte por cualquier causa, si bien las enfermedades vasculares eran muy comunes en el registro.

"Evitando subir de un índice de masa corporal de 28 a uno de 32, una persona a principios de la mediana edad estaría ganando dos años de esperanza de vida", señalan en su trabajo los investigadores, quienes remarcan que los beneficios serían aún mayores si uno se mantiene dentro de un peso considerado normal.

En sus conclusiones, los investigadores también señalan que los efectos perjudiciales de una obesidad severa son similares a los producidos por el tabaquismo.



EJERCICIO MODERADO
Cien pasos por minuto para estar sano

Controlar el ritmo del paso con un podómetro ayuda a regular la intensidad del ejercicio 
La actividad media, la ideal según los expertos, corresponde a 3.000 pasos en media hora

CRISTINA DE MARTOS

Los médicos recomiendan que un adulto se ejercite durante media hora al menos cinco días a la semana para mantenerse en forma y evitar ciertos factores de riesgo. La intensidad de esa actividad debe ser moderada. Pero, ¿cómo se mide? Un estudio publicado en ''''American Journal of Preventive Medicine'''' sugiere que el ritmo ideal es de 3.000 pasos en media hora (100 pasos por minuto).

Para cuantificar la intensidad de la actividad física los especialistas emplean una unidad llamada MET (equivalente metabólico), que se corresponde con la energía que gasta por hora una persona que está en reposo y equivale aproximadamente a una Caloría por kilo de peso. En función del consumo calórico, el ejercicio se clasifica en leve (de uno a tres METS), moderado (de tres a seis) y fuerte (por encima de seis).

El problema es que "hay pocas herramientas válidas disponibles para el público que midan el grado de intensidad de ejercicio", explican lo autores. "Muchos individuos tienen dificultades para medir el vigor con el que entrenan cuando leen o escuchan una descripción de cómo deberían sentirse en cada caso. Esto supone un reto porque los beneficios para la salud dependen de la intensidad de la actividad", añaden.

En busca de una forma sencilla de calcular el ritmo adecuado de entrenamiento, este grupo de investigadores probó la utilidad del podómetro, un aparato que mide el número de pasos. Seleccionaron a 97 adultos de origen latino (39 hombres y 58 mujeres) y los pusieron a caminar sobre una cinta mientras monitorizaban su respiración y su frecuencia cardiaca para estimar los METs que consumían.

Para un ejercicio de 3 METs, los hombres debían llevar una cadencia de 102 pasos por minuto y las mujeres de 106, aunque con importantes diferencias entre unos individuos y otros. De hecho, "el principal hallazgo de este trabajo –subrayan sus autores- es que existe un considerable margen de error al utilizar el podómetro para medir los METs al caminar en la cinta".

"No obstante, los autores creen que sus hallazgos apoyan las recomendaciones de caminar al menos 3.000 pasos en media hora cinco días a la semana", concluye el trabajo. Este ejercicio se puede distribuir también en tres sesiones diarias de 10 minutos y 1.000 pasos cada una.

"El uso de una guía simple basada en el uso del podómetro, que es fácil de recordar y medir, podría ser más eficaz a la hora de que el médico se lo transmita al paciente", ha explicado Simon J. Marshall, de la Escuela de Ciencias de la Nutrición y el Ejercicio de la Universidad Estatal de San Diego, autor del trabajo.

Estos resultados, que están en la misma línea que anteriores, son una simple recomendación, y no un criterio preciso, para ayudar a las personas a llevar un estilo de vida activo y sano.

jueves, 19 de marzo de 2009

"Será bestial para la sociedad si acabo de maestro"



MANUEL J. ALBERT - Córdoba 

"Llevo 15 años apareciendo en los medios y hablando de la integración, de la normalización. No hay que estar siempre explicándoselo a la gente. He venido aquí a dar clase, una lección de cine. Y es lo que he hecho. Porque soy profesor, independientemente de que tenga, o no, síndrome de Down". Quien habla es Pablo Pineda, la primera persona con síndrome de Down en obtener un título universitario en la Unión Europea. Y los críos a los que les acaba de dar una suerte de clase magistral son los alumnos de 6º de Primaria del colegio Miguel de Cervantes, en Montemayor (Córdoba). "Claro que me gustaría dar clase. Para eso estudié Magisterio y por eso me faltan sólo cuatro asignaturas para terminar Psicopedagogía. Pero sé que, si acabo trabajando de maestro, será bestial para la sociedad. Las familias siguen teniendo miedo a las personas con Down, a que sean maestros, a que sean los novios de sus hijos o hijas...". "Yo estoy cansado de ser el eterno alumno, el eterno niño. Ahora me toca a mí dar la clase".

Y ayer la dio. Los veintitantos niños le escucharon durante 45 minutos como hacen con cualquier profesor. Aunque esta vez era especial. Les habló de cine. El malagueño, nacido en 1974, acaba de protagonizar el largometraje Yo también y conoce de primera mano lo que contó a los críos: la importancia del guión, la fotografía, la dirección de actores, el poder de la banda sonora... De manera sencilla y didáctica, el maestro explicó los pasos para realizar una película.

Los alumnos -entre ellos un niño con síndrome de Down- le interrumpieron un par de veces para hacerle preguntas. Pero todas ellas relacionadas con la lección. Que Pablo tuviese un cromosoma más en el par 21 original parecía traerles sin cuidado. Tampoco el docente mencionó el tema de entrada. No venía al caso. Era un profesor dando una clase. Sólo cuando una alumna le inquirió por el título de la película Yo también, el maestro aclaró que "es una forma de metaforizar una reafirmación de derechos de las personas con síndrome de Down: yo también puedo, yo también puedo hacerlo, yo también puedo estudiar, yo también puedo enamorarme". Todos callaron. Y la lección siguió.

La presencia de Pineda en el centro se gestó hace unos meses, cuando los 385 alumnos recibieron un encargo del educador del centro, Antonio Cantos: realizar una redacción explicando si les gustaría que Pablo Pineda les diese clase. Dijeron que sí por unanimidad. Como resultado, el maestro acudió, invitado por el claustro, y permanecerá hasta el jueves, participando en algunas clases de 4º, 5º y 6º de Primaria. Pineda sabe que su presencia despierta mucha expectación. "Es un arma de doble filo. Las familias con niños Down [en el centro hay dos, más nueve alumnos en Educación Especial] pueden pensar que todos pueden terminar una carrera. Y eso no siempre pasa. Las personas son distintas. No hay por qué ser un Pablo Pineda y llegar a la Universidad. Tampoco hay que caer en que su hijo no llegará a nada. Lo ideal es un término medio, educarles para lograr su autonomía, para que sean felices. Pero para ello también hay que darles libertad, huir de la sobreprotección de algunos padres y permitirles aprender de las malas experiencias, de los palos, del sufrimiento. Sólo así se avanza".

jueves, 26 de febrero de 2009

Enfermedades Raras: Una Invitación y un compromiso

Día Mundial de las Enfermedades Raras
28 de febrero de 2009

Con el objetivo de sensibilizar a la sociedad y a las instituciones nacionales e internacionales acerca de las Enfermedades Raras, la Fundación GEISER realizará una
 suelta de globos.

La cita es el 28 de febrero de 2009 a partir de las 18, en el Planetario Galileo Galilei, ubicado “Plaza Dr. Benjamín Gould” Av. Figueroa Alcorta y Sarmiento
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Esta es la primera vez que en Latinoamérica se conmemora “DIA MUNDIAL DE LAS ENFERMEDADES RARAS”, y la Ciudad de Buenos Aires ha sido elegida como primera sede del evento.

Son principales objetivos de este encuentro:
- Sensibilizar a la sociedad y a las instituciones nacionales e internacionales acerca de las ER en general.

- Concientizar sobre la situación especial que viven los afectados en Latinoamérica y la importancia de la ayuda internacional.

Los destinatarios principales del Día de las Enfermedades Raras: Público en general, Autoridades nacionales y políticos, Profesionales de la salud, Investigadores, Medios de comunicación, Asociaciones de afectados, Industria farmacéutica.
¿Qué son las Enfermedades Raras?
Se caracterizan, en primer lugar, por su escasa prevalencia (inferior a 1/2000) y su heterogeneidad. Afectan tanto a niños como adultos, en cualquier parte del mundo. Puesto que los pacientes con enfermedades raras son minorías, existe poca conciencia pública y no representan prioridades de la sanidad pública, se realiza poca investigación sobre ellas. Son 3 millones de pacientes que forman una minoría que no está contemplada en el sistema de salud.

Acerca de la Fundación GEISER: es la primera Organización en Latinoamérica sin fines de lucro dedicada a mejorar la calidad de vida de las personas que viven con Enfermedades Raras.
Es su misión: Mejorar la calidad de vida de todas las personas que viven con enfermedades raras en Latinoamérica, presta servicios a la comunidad de nuestro país en forma gratuita y sostenida desde hace cuatro años, gracias al aporte voluntario de empresas, asesores, redes y organizaciones.
fundgeiser@gtgroup.com.ar
TE: 4864-0155

Secretaría Fundación GEISER

Tte. Gral. J. D. Perón 4153 4° G C1199ABA - Telefax: 4864-0155 (L. Rotativas)
E Mail: fundgeiser@gtgroup.com.ar 

Perfil

Cómo es la dura realidad de tener “enfermedades raras”

Son poco frecuentes y por eso invisibles para la sociedad, el Estado y el sistema de salud. El padecimiento de 3 millones de argentinos.

Por Lorena Tapia Garzón (*) |

Ana María Rodríguez comenzó con extraños síntomas cuando estaba embarazada de siete meses. Le diagnosticaron diversas enfermedades: desde diabetes, hasta otitis y síndrome de vértigo, hasta que dieron con la enfermedad que padecía: Histiocitosis de Células de Langerhans (LCH), una extraña patología que, por su infrecuencia, son pocos los especialistas que conocen del tema. El diagnóstico llegó tarde, cuando ya había perdido la audición de su oído derecho.

Como la LCH, son cerca de 6000 las enfermedades raras, llamadas así por su escasa prevalencia y, por esa misma razón, existe poca conciencia pública acerca de su existencia, lo que convierte a sus enfermos en una minoría excluida del sistema de salud estatal. En la Argentina, se estima que hay alrededor de 3 millones de personas con este tipo de patología, que deben lidiar con malos diagnósticos, la falta de cobertura de sus tratamientos y la falta de especialistas que conocen sobre su enfermedad.

El 29 de febrero, por caso, es la fecha designada para conmemorar el Día Mundial de las Enfermedades Raras. “Un día raro para llamar la atención sobre las enfermedades raras”, dispara Rodríguez, en diálogo con Perfil.com. Los años que no son bisiestos, como 2009, la conmemoración de las enfermedades raras se realizan los 28 de febrero. El sábado 28 próximo, por primera vez, la Argentina será sede de esta celebración, y será precisamente en Buenos Aires. “Habrá una suelta de globos en el Planetario”, cuenta Rodríguez, coordinadora de la Fundación Geiser en Buenos Aires y presidenta de la Asociación Argentina de Histiocitosis.

Geiser es la primera Organización en Latinoamérica sin fines de lucro dedicada a mejorar la calidad de vida de las personas que viven con Enfermedades Raras, y está integrada por las diversas organizaciones de este tipo de enfermedades que hay en la región. Luego del Congreso Latinoamericano que se realizó sobre estas patologías en Buenos Aires, el año pasado, el país fue elegido por primera vez para conmemorar el Día Mundial. ¿El objetivo? “Sensibilizar a la sociedad y a las instituciones nacionales e internacionales acerca de las enfermedades raras en general, y concientizar sobre la situación especial que viven los afectados en Latinoamérica y la importancia de la ayuda internacional”, explicaron desde la ONG.

“Son alrededor de 6000 las enfermedades raras en el mundo, pero sólo se están investigando unas 1300. Entre un 6 a 8% de la población mundial tiene alguna enfermedad rara, aunque muchos no se enteran. De allí, se estima que hay unos 3 millones de argentinos con este tipo de enfermedades”, sostiene Rodríguez.

Según la especialista, hay cuatro cuestiones que preocupan en el mundo respecto de estas enfermedades. “Una de ellas es el tiempo que pasa desde el primer síntoma hasta el diagnóstico acertado , que ronda el año y medio, dependiendo de cada caso. Esta demora puede generar problemas que terminen en una discapacidad o en la muerte”, afirma Rodríguez. Y explica que los problemas no terminan allí: “Una vez que estás perfectamente diagnosticado, comienza otra osadía: dar con el especialista que realmente conozca de la enfermedad. Como no los hay, es que surgieron diversas ONG para ayudar a los enfermos y contenerlos”.

Otro de los problemas es, según Rodríguez, “ la dependencia de una droga huérfana, cara, o poco aceptada en las obras sociales que no cubren el tratamiento”. Pero además, “como muchas de estas enfermedades dejan secuelas y a veces algunas discapacidades, por la falta de buenos y rápidos diagnósticos, los pacientes terminan muchas veces siendo discriminados en muchos aspectos, pero sobre todo en el ámbito laboral”.

La suelta de globos para celebrar el Día Mundial de las Enfermedades Raras será el sábado 28, a las 18, en el Planetario Galileo Galilei, ubicado en la plaza Dr. Benjamín Gould, avenida Figueroa Alcorta y Sarmiento.

(*) redactora de Perfil.com

Estado actual y retos futuros en el estudio del Burnout

Una completa revisión del estado actual de la investigación sobre el tema.


Marisa Salanova y Susana Llorens. Equipo de investigación WONT. Universitat Jaume I de Castellón
Papeles del Psicólogo. Enero , número 1 VOL-29 , 2008

El objetivo principal de este artículo es ofrecer una revisión de la actual investigación aplicada del síndrome de quemarse por el trabajo o burnout.

1. Comenzamos con el concepto de burnout, su evolución desde los primeros estudios en ocupaciones de servicios, hasta la actualidad en donde la investigación ha demostrado la importancia de considerar otras ocupaciones, y ampliar las dimensiones clave del burnout.

2. En segundo lugar, examinaremos cómo evaluar el burnout, en función de la posición conceptual de partida, así como del grupo objetivo que evaluamos.

3. En tercer lugar, describiremos las principales estrategias de intervención psicosocial clasificadas según sus objetivos (intervención primaria, secundaria y/o terciaria) y el foco (centrado en las personas, y/o en la organización).

4. Finalmente, aportaremos información sobre algunos retos en la investigación futura del burnout, básicamente en el estudio del engagement desde un planteamiento teórico basado en el nuevo movimiento de la Psicología Positiva.

Sobre el concepto de Burnout: su estado actual

El burnout o síndrome de estar quemado por el trabajo constituye uno de los daños laborales de carácter psicosocial más importantes en la sociedad actual. El elevado ritmo de vida, la transformación de los mercados y la estructura del sector económico (caracterizados por un incremento del trabajo emocional y mental), las exigencias de mayor calidad del trabajo, junto con la ruptura del contrato psicológico y los costes que el burnout supone para las personas y las organizaciones, ha despertado el interés en conocer y tomar medidas para prevenir el burnout.

El síndrome de estar quemado por el trabajo puede entenderse como una respuesta prolongada a estresores crónicos a nivel personal y relacional en el trabajo, determinado a partir de las dimensiones conocidas como agotamiento, depersonalización y cinismo e ineficacia profesional (Maslach, Schaufeli, y Leiter, 2001). Hace referencia a una metáfora que describe un estado de agotamiento similar a un fuego que se sofoca, una pérdida de energía, una llama que se extingue o una batería que se agota…

Una definición clásica de burnout es la que ofrece Maslach (1993, p. 20-21) quien lo define como: “un síndrome psicológico de agotamiento emocional, despersonalización y reducida realización personal que puede ocurrir en individuos normales que trabajan con personas de alguna manera. El agotamiento emocional se refiere a los sentimientos de no poder dar más de sí a nivel emocional y a una disminución de los propios recursos emocionales. La despersonalización se refiere a una respuesta de distancia negativa, sentimientos y conductas cínicas respecto a otras personas, que son normalmente los usuarios del servicio o del cuidado. La reducida realización personal se refiere a la disminución en los propios sentimientos de competencia y logro en el trabajo”.

Esta situación se traduce en una serie de consecuencias tanto a nivel individual (agotamiento, fatiga crónica, cansancio, distancia mental, ansiedad, depresión, quejas psicosomáticas, incremento del uso de substancias tóxicas, generalización o ‘desbordamiento’ a la vida privada, dudas respecto a la propia capacidad para desempeñar el trabajo), a nivel de trabajo (insatisfacción laboral, falta de compromiso organizacional e intención de abandonar la organización) y a nivel organizacional (incremento de la tasa de absentismo y bajas laborales, disminución del desempeño del trabajo y falta de calidad del servicio) (Schaufeli y Buunk, 2002).

El estudio del burnout a nivel científico ha permitido el desarrollo del concepto hasta nuestros días. Originalmente, Freudenberger (1974) y Maslach (1976) consideraron el burnout como un síndrome que aparecía en individuos que trabajaban con personas o profesionales de servicios. Estaba compuesto por las 3 dimensiones básicas que señalábamos antes:

1) agotamiento emocional

2) despersonalización

3) reducida realización personal.

Recientemente el estudio del burnout se ha ampliado a todo tipo de profesiones y grupos ocupacionales como trabajadores que trabajan con datos (ej., teletrabajadores) o trabajadores que trabajan con cosas (ej., operarios de producción de una industria) (Salanova, Schaufeli, Llorens, Peiró, y Grau, 2000).

Además, el burnout también puede aparecer en muestras preocupacionales:

estudiantes universitarios. Hablaríamos del síndrome de quemarse por los estudios que podría ocasionar depresión, malestar psicosocial e incluso el abandono de los estudios (Salanova, Martínez, Bresó, Llorens, y Grau, 2005).

El estudio del burnout no es una cuestión de modas y de unos cuantos, sino una necesidad social orientada a mejorar la salud y la calidad de vida de las personas tal y como apunta la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995 de 8 de noviembre, España).

En una revisión sobre burnout realizada por Schaufeli en el año 2003 se muestran datos sobre la prevalencia del burnout en muestras holandesas (las únicas que cuentan con puntos de corte validados clínicamente): entre un 4 y un 7% de los trabajadores podían considerarse población de riesgo (llegando al 10% en algunas ocupaciones específicas), mientras que un 7.2% sufrían burnout clínico, lo que implica entre 250.000 y 440.000 afectados. Situación que puede haberse agravado en España debido a los incrementos del estrés que pueden observarse en las últimas encuestas españolas sobre condiciones de trabajo (48%) (V Encuesta Nacional sobre Condiciones de Trabajo, 2004).

Basándose en premisas de generalización y extensión del síndrome, Schaufeli y Enzmann (1998, p.36) ofrecen una definición sintética del burnout: “estado mental, persistente, negativo y relacionado con el trabajo, en individuos ‘normales’ que se caracteriza principalmente por agotamiento, que se acompaña de malestar, un sentimiento de reducida competencia y motivación y el desarrollo de actitudes disfuncionales en el trabajo”.

Se mantiene el carácter tridimensional del síndrome, pero con referencia al trabajo en general que uno realiza y son:

1) Agotamiento (fatiga producida por los excesivos esfuerzos psicológicos que se realizan en el trabajo sin tener en cuenta si la causa son las relaciones con las personas o con el trabajo más en general).

2) Cinismo (indiferencia y actitudes distantes respecto a los objetivos o utilidad del trabajo) y falta de eficacia profesional (tendencia a evaluar el propio trabajo de forma negativa e implicaría una reducción de las creencias de eficacia y habilidad para realizar su trabajo).

Aunque generalmente altos niveles de agotamiento y cinismo y bajos niveles de eficacia profesional se han considerado indicadores de burnout, existe evidencia empírica que señala que el agotamiento y el cinismo constituyen el corazón o las dimensiones clave del burnout (Green, Walkey, y Taylor, 1991, p. 463). Mientras que se ha mostrado el rol independiente de la eficacia profesional, considerándola como una dimensión más cercana a una variable de personalidad (más estable), como una forma de afrontamiento, o como un antecedente del burnout (ver Salanova, 2006).

Sin embargo, estudios más recientes realizados en muestras ocupacionales y pre-ocupacionales revelan que el burnout constituye un síndrome caracterizado por:

1) Agotamiento (relacionado con crisis en las relaciones entre la persona y el trabajo en general).

2) Distancia mental (que incluye tanto el cinismo –actitudes distantes hacia el trabajo en general- como la despersonalización –actitudes distantes hacia las personas para y con las que se trabaja).

3) La ineficacia profesional (sensación de no hacer adecuadamente las tareas y ser incompetente en el trabajo) (ver Salanova, 2006).

Respecto a la medida de eficacia profesional, estudios recientes vienen a señalar la necesidad de medir ‘ineficacia’ en lugar de ‘eficacia’ utilizando ítems invertidos (Bresó, Salanova y Schaufeli, 2007, Schaufeli y Salanova, 2007).

Respecto al proceso de desarrollo del burnout, los resultados en muestras de trabajadores holandeses con estudios longitudinales (es decir, a lo largo del tiempo) mostraron que existe un orden causal entre las dimensiones clave del burnout; esto es, altos niveles de agotamiento emocional llevaban a altos niveles de despersonalización (Taris, Le Blanc, Schaufeli, y Schreus, 2005).

Además, en la Nota Técnica de Prevención sobre burnout se muestran los principales factores psicosociales responsables del desarrollo del síndrome. Respecto a las variables individuales se destaca el género (siendo las mujeres las que puntúan generalmente más alto en agotamiento e ineficacia profesional) y variables de personalidad (son las personas con un patrón de conducta Tipo A, baja estabilidad emocional y locus de control externo las que son más vulnerables de sufrir burnout). A estas variables individuales, añadiríamos también la falta de eficacia profesional como antecedente proximal del burnout. A nivel social se destaca el papel de la percepción de falta de apoyo social que proviene de las redes sociales del individuo. A nivel organizacional se destacan, los aspectos relacionados con el contenido del puesto (puestos ‘tóxicos’), la falta de un clima laboral positivo o la falta de reciprocidad (Bresó, Salanova, Schaufeli, y Nogareda, 2007).

A modo de resumen, podemos decir que existen dos procesos que explican el proceso de desarrollo o etiología del burnout.

El primero hace referencia al proceso de burnout desarrollado en profesionales de ayuda. En este caso, el burnout puede desencadenarse debido a las demandas interpersonales que implican el trato con pacientes/clientes/usuarios que incluso pueden llegar a consumirles emocionalmente. Para evitar el contacto con la fuente originaria del malestar se adopta la despersonalización como estrategia de afrontamiento, que llevaría en última instancia a una reducida realización personal.

Desde la teoría del desequilibirio esfuerzos-resultados esta situación podría explicarse como consecuencia de una falta de reciprocidad o percepción de falta de justicia entre las inversiones y resultados que se ponen en juego en una interacción social (Bakker, Killmer, Siegrist, y Schaufeli, 2000; Smets, Visser, Oort, Schaufeli y de Haes, 2004).

El segundo proceso de desarrollo del burnout es de naturaleza más general, aplicable a cualquier ocupación. Se asume que, independientemente de la ocupación, una falta de confianza en las propias competencias resulta un factor crítico en el desarrollo del burnout (Cherniss, 1993). Investigaciones recientes han demostrado que, independientemente de la ocupación, el burnout se produce como consecuencia de crisis sucesivas de eficacia (ej., Llorens, García, y Salanova, 2005).

La presencia de altas demandas y pobres recursos podría generar estas crisis sucesivas de autoeficacia que con el tiempo generarían burnout; esto es, agotamiento, distancia mental (cinismo y despersonalización) e ineficacia profesional.

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